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OBRA RECIENTE:

Poesía escogida (contiene La estación de fiebre)

ISBN 9977-23-765-4

Precio sugerido: ˘ 2.200

1 ed., 174págs.

Pedidos al tel. (506) 253-5354 ext. 122

Parto gemelo
Andrés Sáenz

Es perogrullada, pero vale repertirlo, que el texto dramático es teatro en potencia y solo se vuelve obra de teatro cuando nace y vive sobre el escenario. Inversamente, cuando la obra de teatro, efímera en la representación escénica, aún no ha recibido la permanencia que le conceden las letras de molde, habita una especie de limbo, fija momentáneamente en el recuerdo de los espectadores, mas pronto relegada al olvido.
Dichosamente, Baby boom en el Paraíso y Hombres en escabeche, picantes comedias satíricas de Ana Istarú, han sucedido con bienaventuranza a los alumbramientos artísticos que van del texto dramático a la representación y a la impresión.
Ya en 1995, después de haber ganado el premio María Teresa León para autoras dramáticas, que otorga la Asociación de Directores de Escena de España (ADE), Baby boom en el Paraíso salió a la luz publicada por esa misma asociación. Hombres en escabeche fue lanzada en 2001 en la colección Compás del Ayuntamiento de Sevilla, luego de ganar el primer lugar del premio de teatro Hermanos Machado.
El presente volumen de la Editorial Costa Rica reúne ambas piezas en una suerte de parto gemelo y abona el reconocimiento que Ana Istarú obtuvo cuando el año pasado el periódico La Nación le otorgó el premio Áncora en teatro por el bienio 1999-2000 y el jurado destacó ambas obras como los más distinguidos aportes a la dramaturgia costarricense de fin de siglo.

Otras piezas

No son estas tampoco las únicas piezas de Ana Istarú que han pasado del texto a las tablas y, de ahí, al papel impreso. En 1988, Lucho Barahona dirigió el estreno de Madre nuestra que estás en la tierra, que se llevó a cabo en la vieja sala de la Compañía Nacional de Teatro, donde ahora se alberga el teatro de la Máscara, y en 1991 la obra se incluyó en la antología Dramaturgas latinoamericanas contemporáneas, que publicó la Editorial Verbum, de Madrid. La misma obra fue antologada en Drama contemporáneo costarricense, que publicó la Editorial de la Universidad de Costa Rica en 2000.
El vuelo de la grulla, obra corta estrenada por Jaime Hernández en la sala Vargas Calvo, en 1984, posteriormente revisada por la autora y vuelta estrenar en la Aduana por Remberto Chávez, en 1994, en montaje de la Compañía Nacional de Teatro, se publicó en la Revista Teatral Escena N° 26, en 1995.

Baby boom en el Paraíso y Hombres en escabeche

Sin embargo, Baby boom en el Paraíso y Hombres en escabeche indudablemente atestiguan la frondosa floración de Ana Istarú como dramaturga. La autora misma estrenó Baby boom en el Paraíso en la sala Vargas Calvo en abril de 1996, dirigida por la recordada Xinia Sánchez, como un espectáculo unipersonal, en el que se desdoblaba en varios personajes. En noviembre de ese mismo año, Ana Istarú viajó con la pieza a Bogotá. La obra también ha tenido montajes profesionales en Pamplona (1997), Málaga (1997 y 2000), Zaragoza (2000) y Santiago de Compostela (2001). Asimismo, una versión en inglés fue estrenada en Chicago en 2000 y, en 1999, la Westdeutscher Rundfunk, o Radio de Alemania Occidental, difundió una versión radiofónica en alemán. Algunos de estos montajes no fueron monólogos sino que los personajes se repartieron a actores distintos.
En ocasión del estreno de Baby boom en el Paraíso, comenté la obra del siguiente modo: "se trata de una parición singular, con la cual, mediante un texto ágil e inteligente, grávido de humorismo hilarante, observaciones agudas, ternura y compasión, la actriz-autora recorre la odisea del óvulo, desde la osadas aventuras por las trompas de Falopio hasta su unión con el esforzado espermatozoide y demás mutaciones posteriores, toda la hazaña reflejada en las vivencias físicas y anímicas, internas y externas, de la futura madre".
Agregué: "(la obra) revienta mitos caducos, desafía tabúes actuales, satiriza actitudes especiosas, reivindica la relación de la pareja complementaria y, no menos importante, divierte al público".
Cuando la pieza se repuso en el teatro de la Esquina en junio de 2000, dirigida por Marcelo Gaete, en mi comentario observé: "A la vez loa de la unión sexual entre el varón y la hembra, celebración del embarazo, canto de amor al milagro de la parición y desafiante crítica a las actitudes machistas de hombres y mujeres, Baby boom en el Paraíso (...) dignifica el teatro costarricense y brinda la propuesta más elevada de la cartelera actual".
Hombres en escabeche se estrenó en el teatro de la Esquina en agosto de 2000, dirigida por Marcelo Gaete, con Ana Istarú como el único personaje femenino y Marco Martín en los siete papeles masculinos. En octubre de ese año se presentaron en el Festival de Oriente, que se celebra en Barcelona de Venezuela. También fueron invitados a participar en el Festival Hispano, en la ciudad de Washington, en marzo de 2001. En junio próximo Hombres en escabeche se estrenará en Santiago de Chile y por igual han empezado los ensayos para un futuro montaje en Buenos Aires. En mi crítica del estreno afirmé: "Mediante una sucesión de situaciones hilarantes, salpicadas de frases ocurrentes, observaciones perspicaces, metáforas ingeniosas, sorpresas continuas, la pieza (...) expuso las ambigüedades y contradicciones a las que están sometidas las mujeres en las sociedades patriarcales que, como la nuestra, se rigen por una moral hipócrita en la esfera de la sexualidad. Con lúcido humor satírico, los sucesos esbozaron el tránsito de la protagonista por las etapas anímicas que atraviesa desde la infancia hasta la madurez y se ilustraron por medio de la relación que, según la edad, mantiene con los hombres. De niña, estos son el padre y el hermano; conforme crece, aparecen los novios y pretendientes".
Terminé así: "(...) los espectadores que llenamos la pequeña sala no paramos de reír durante la función. Sin embargo, no era la risa vacía de la bobada o el disparate sino la que induce el humor agudo, pertinente y refinado. ¡La comedia sigue siendo cosa seria!"
Otro aspecto importante de estas dos obras es su originalidad. Con ellas Ana Istarú ha abierto brecha y no solo en Costa Rica, particularmente con Baby boom en el Paraíso. No conozco ninguna otra pieza que trate el embarazo de modo parecido.
En ocasiones he manifestado que difícilmente se puede hablar de un teatro costarricense mientras los dramaturgos nacionales no se ocupen de temas de substancial actualidad en el país. Estas piezas de Ana Istarú cumplen con esa condición; a la vez, trascienden nuestras fronteras y se insertan dentro de la temática feminista universal. Creo que no ha habido dramaturgo o dramaturga costarricense más representada y apreciada en el exterior.
La publicación por la Editorial Costa Rica en un solo libro de Baby boom en el Paraíso y Hombres en escabeche da testimonio incontestable de que aquí nadie cultiva el género cómico-satírico con mayor seriedad, talento y éxito que Ana Istarú.

Comentario tomado de la dirección www.liberacion.press.se donde se menciona la reciente obra de la autora. 15-Agosto-2003


Ana Istarú
Poesía escogida



Juan Cameron

La selección de textos de Ana Istarú fue publicada por Editorial Costa Rica el año recién pasado. El volumen recoge textos de sus seis libros publicados, más algunos inéditos, e incluye La estación de fiebre, obra premiada que lleva ya cuatro ediciones en su país, dos en España (editoriales Torremoza y Visor) y una traducción bilingüe aparecida en Francia. La autora es una de las grandes voces femeninas en nuestro continente.

Ana Istarú es actriz y dramaturga. Nació en San José, en 1960, y a partir de los quince años de edad se ha dado a conocer como poeta ubicándose prontamente entre las mayores cultoras del género aparecidas en estas últimas décadas. Como dramaturga ha obtenido, en España, los galardones Premio María Teresa de León para Autoras Dramáticas (1995) y Premio Hermanos Machado de Teatro (1999). En 1990 se le concede la beca de creación artística de la Fundación John Simon Guggenheim, de Nueva York.


En el género lírico ha publicado los siguientes volúmenes: Palabra nueva (1975), Poemas para un día cualquiera (1977), Poemas abiertos y otros amaneceres (1980), La estación de fiebre (1983), La muerte y otros efímeros agravios (1988) y Verbo madre (1995). La publicación de Poesía escogida, el reciente 2002, entrega a sus lectores una visión más o menos completa de la obra de esta costarricense, sin duda uno de los hitos más relevantes en la poesía de su país durante el siglo XX.


Su escritura es cálida y rica en eufonía. De ella se ha dicho que posee «una armonía de expresión emotiva con un gobierno infalible de la forma» (Jurado del Certamen EDUCA 1982); y la Colección Visor la ubica «por derecho propio, en el cenáculo priviligiado cuyas fundadoras fueron la Storni, la Ibarbourou, la Mistral, la Agustini».


La poesía de Ana Istarú posee un alto contenido erótico; pero no es el tema cuanto sorprende y gratifica, sino el desarrollo del lenguaje mostrado por el texto: Cubro de cielo tu espalda./ Tú entre mi espalda y el cielo.


Estas formas, sin duda, provienen de la fuerte influencia española en su país y aparecen a menudo en quiebres sintácticos cargados por la imagen y el fino trazo de su escritura: Dos puños en jazmín/ dos palomares/ de fina luz tejidos/ sobre la angosta escala/ de las costillas llevo.


De la necesaria subversión poética da cuenta también el contenido. La narración del goce, la sensualidad emanada cuando no la abierta descripción -aunque la fisiología no acompaña siempre al trazado literario- constituyen también elementos de un discurso ideológico en pro de la igualdad de los sexos, en pro de la libertad en el decir y de la protesta frente a una sociedad mostrada como cerrada y pacata.


Este enfrentamiento entre ética y moral no resulta panfletario en ningún caso. Su canto recurre de femenina forma al Cantar de los Cantares y a cuanto elemento lúdico o pánico pueda figurar, en ese gozoso ejercicio, en nuestra memoria colectiva. Es la voz de la hembra, de la ciudadana, lo reclamado por ella. Aquel verso, Desde entonces no salgo de la estación del celo, es asumido con certeza en su escritura, más allá de una simple declaración de rebeldía.


Y con el mismo amor -tal vez el más bíblico- habla de su país y de esa estirpe silenciosa e inmensa de los «ticos»: podría besarlo/ con tanto hollín se atoran las palabras/ quiero llorar zurcirle las heridas/ esto está hecho y consumado/ tenemos héroe para rato/ y qué carajo a ver quien me lo quita.


Varios son los poemas aportados por Ana Istarú a la antología virtual; baste citar unos pocos. En Bolero irrepetible la enumeración transgrede el principio de unicidad que tanto el esquema social como el motivo estético parecieran exigirle a la poeta. La armonía se obtiene aquí a través de un ritmo muy melódico y cargado de significaciones, el cual aporta al oído del lector: Hombres que amé, los esplendentes hombres de los cines sombríos (...) los delgados, los altos, los altísimos,/ los que tenían un dejo de avellana/ en los hombros,/ los feos/ que tanto quise amar/ como a los más hermosos,/ buscando el tramo tibio detrás de sus rodillas.


Similar recurso utiliza en Yo, la hembra fiera. Aunque a la voz de la experiencia opone acá la de su declaración de principios -Yo, la marsupial,/ la roedora,/ la que no tiene tregua (...) yo, la hembra fiera,/ la traidora,/ la taimada,/ la que a la muerte ha echado/ a perder/ su cacería- un carpe diem que aporta de manera efectiva y feraz a la luz más germinal de la vitalidad.


Y, para completar la dialéctica trinidad que su canto esconde, aparece su poema Pesebre; una pieza plena de recursos y significaciones para complementar de manera simbólica los dos principios primarios: Huelo a pienso y a pasto y a pesebre/ Que pase el universo con su capa de chispas (...) Todo mi cuerpo es gozo./ Benditas mis aureolas bajo el beso de un dios.


Ana Istarú completa, además, junto a Eunice Odio y a Carmen Naranjo, el ciclo de la mayor expresión poética femenina de su país, para el siglo XX; e inscribe su nombre, más allá de los simples elogios o comentarios, en un círculo mayor que atañe a nuestro idioma y a nuestro continente.


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