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Manuel Antonio de Almeida

Nace en la cuidad de Rio de Janeiro el 17 de noviembre de 1831. Huérfano de padre a los diez años, su infancia y adelescencia son difíciles y sólo la enorme enteresa de su madre pudo sustentar el hogar. Aún cuando en la familia, a pesar de los apuros económicos, se inclinaban porque Manuel Antonio adoptara la carrera del sacerdocio, el autor de las Memorias decidió estudiar en el colegio San Pedro de Alcantara. Al mismo tiempo sigue un curso de dibujo en la Academia de Bellas Artes. Posteriormente ingresa en la Facultad de Medicina de la Corte. Mientras efectúa sus estudios y según las crónicas, a marchas forzadas, pública en la Tribuna Católica su traducción de un romance del francés Frield: Gomdicar o el amor del que tal suceso le produce, debe hacerse cargo de las duras responsabilidades de la educación de sus hermanos: un varón y dos mujeres. No le queda otra salida, en consecuencia, que buscarse un trabajo para encarar una realidad que de pronto redobla sus asedios y sele vuelve cada vez más intransigente. La posibilidad que se le abre en tal ocasión, casi con características de tabla de salvación, es el periodismo; ejercicio que no sólo remediará en parte su apurada situación económica, sino que además lo pondrá en contacto directo con las circunstancias sociales y políticas de su tiempo; particularmente lo aproximará a los diversos estratos comunales de Río. Ello le permitirá relacionarse cotidianamente con la más variada y estrafalaría baraja de tipos y costumbres cariocas, y en cierto modo, asimilarse a los usos y prácticas de la picaresca puebleria: su propia vida fue una carta jugada hartas veces en esos azares. De esa carrera que abrazó por instinto y necesidad, la cual a su vez le concedió la oportunidad de encontrar su verdadera vocación, dirá en una comunicación a su amigo Zaluar, periodista portugués: "... no es el tipo más admirable, sino el más simpático, más del siglo, más moderno, el del periodista". Ingresa, de esa suerte al 'Correo Mercantil' a la sazón el más importante diario de la Corte y de la tradición liberal, dirigido entonces por Octaviano Almeida Rosa, el cual daría testimonio de las propensiones y profundas intuiciones del joven periodista para saber llegar al fondo de los sucesos, aun cuando careciese de la adecuada información acerca de ellos.

En 1852, esto es, un año después de haber entrado al periódico, comienza a publicar en el suplemente dominical, 'A Pacotilha', bajo el anonimato, las entregas de la novela que lo haría famoso. Ulteriormente termina sus estudios de medicina y continúa su particular participación, cada vez más asidua, en el Correo Mercantil. En el año de 1854 sale a la luz el primer volumen de las 'Memorias de un Sargento de Milicias' y en 1855 el segundo; ambos amparados al pseudónimo de un brasileño. No es sino hasta en la tercera edición (ya póstuma, 1862-1863) que la novela aparece con el nombre completo de su autor. Desaparecido el suplementeo 'A Pacotilha' es sustituido por 'Páginas Menores', donde Manuel Antonio colabora frecuentemente. Almeida aobrda la crítica literaria en la sección 'Revista Bibliográfica'.

A pesar de sus tareas en el periódico y sus afanes literarios, la situación económica de Almeida no mejora, razón que lo obliga a buscar otros ingresos. Sus gestiones en ese sentido se enaminan bien; es nombrado Aministrador de la Tipografía Nacional. Justamente en el desempeño de tales funciones tiene la oportunidad de conocer a un joven y modesto aprendiz de tipógrafo que, al poco tiempo sería su protegido. Se trata, nada menos, de Machado de Assia, uno de los más notables escritores brasileños. No obstante abandona ese puesto para ocupar luego el cargo de Segundo Oficial de la Secretaría de Hacienda, lo cual no consigue tampoco aliviar sus muy deterioradas finanzas personales. Sus deudas crecen día a día y la estrechan el círculo, al extremo que lo obligan a huir de sus acreedores. Ni siquiera su empeño en hacer traducciones lo sacan a flote, como la que efectúa de 'El rey de los mendigos', del francés Paul Feval. Sin embargo no desmaya y después escribe un libreto (drama lírico que titula 'Dos Amores') para una ópera en tres actos, inspirado en 'El corsario', del poeta inglés Lord Byron. Antes había desempeñado un empleo en la Imperial Academia de Opera Nacional.

Para los efectos de asegurar su candidatura para la Asamblea Provisional de Río de Janeiro, embarca con rumbo a Campos en el vapor denominado 'Hermes', el cual naufraga en las proximidades de Macaé. Manuel Antonio de Almeida pierde la vida en ese accidente, cuando apenas andaba por los treinta años de edad.

Editorial Costa Rica
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