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El abuelo en el espejo

ISBN 9977-23-659-3

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1 ed., 87págs.

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Discurso de agradecimiento por la
distinción académica de
PROFESOR EMÉRITO
de la Universidad Nacional

Dr. Jorge Charpentier García


LA IMAGINACIÓN Y EL PODER DE LA REALIDAD

Licda. Rose Marie Ruiz Bravo, Rectora de la Universidad Nacional, distinguidos miembros del Consejo Universitario, Director de la Escuela de Literatura y Ciencias del Lenguaje, Dr. Jorge Alfaro, compañeros, familia universitaria que hoy inunda el corazón; familia y amigos entrañables que me acompañaron y apoyaron hasta este alto en el camino, que me honra y agradezco con la única palabra que conozco para envolverlos en mi abrazo: amor.

Escogí el tema "La imaginación y el poder de la realidad" porque se me hizo urgencia otorgarle a las preguntas que hoy acosan y amenazan, un rasgo de alivio, una piel de anhelo a la ansiedad, una partícula de agua a la sed; y se me hizo necesario también rendirle un homenaje a esa intangible y real a la vez, a la loca de mi casa poética, y a la loca de mi hogar, todos los días salvado gracias a ella: la imaginación. Además, porque hoy, al calor del fuego de esta casa mía, Universidad, campus, compañeros, quehaceres y proyectos, siento que solo la imaginación y el poder de la realidad han hecho posible este milagro sin santos: la Universidad Nacional.

El universo de la imaginación posee la extraordinaria cualidad de no poder medirse ni ubicarse según la física u otra ciencia alguna, ni atentar a la libertad con trazos de mapas y fronteras, países o regiones. El universo de la imaginación existe en su innombrable totalidad como motor indeterminado, y existe como facultad individual que tanto controla como descontrola el alma y el espíritu. Ella dirige, intercambia y logra que el hombre real y continuo se parezca al universo del asombro.

Tenemos testimonios de cómo los hombres creadores de culturas milenarias, hicieron de la resurrección y el renacimiento de la realidad, un rito convertido simultáneamente en creación. El teatro griego, la épica hindú, el volcán apasionado de cultura precolombina, la Revolución Mexicana, el agonizante siglo XX, y el ahora, confuso y mendicante ahora, tuvieron y tienen el poder de la imaginación, potencia que se revela en las grandes creaciones como realidades eternas.

No es posible armonizar la quietud, la resignación o el "ya pasará", con la imaginación. La imaginación es y no es el río de Heráclito. El "todo fluye, nada es" no pudo apresarla. Pero sí es cartesiana. Imagino, luego existo. La revolución cartesiana consistió en que reflexión y lógica se fusionaron con la imaginación y acuñaron una moneda única y eterna, transferible, universal y no cuestionable: la realidad de lo imaginario.

Todos los filósofos revelaron a lo largo de la historia angustias por la impotencia para hallar respuestas a esa inasible imaginación. La disfrazaron con teoremas, la distorsionaron con premisas, la involucraron en la existencia de Dios; pero solo el artista y el hombre común -extremos y uno- pudieron hacer uso de la pasión de su contacto. El artista, porque nunca la confundió con la inspiración; únicamente hizo el buen manejo de su existencia para someter la palabra al poema, la realidad al ritmo, la historia diaria al discurso narrativo, los colores de todos a colores de algo, las formas ocultas a formas concretas, la voz de lo inexplicable a voces instrumentales. Gracias a la imaginación, convirtió el arte de vivir en un arte de convivir. El hombre común, somos todos. Juntos hemos puesto a la luz de los ideales, las ideas, y hemos construido casas, hijos, universidades, futuros con mejores rutas. Hemos convertido el arte de vivir, en un arte de convivir. Artista y hombre común se dan la mano en el silencio de la herencia.

Si dentro de esta tesitura vemos a dos genios de la creación literaria universal, Shakespeare y Cervantes, entendemos que el primero fundó su grandiosa obra en los hechos dados, sobre los que puso tinte de ironía y aviso prematuro acerca de secretos de la condición humana, desde los que Freud, siglos después construyó avisos para recorrer los pasillos que llevan a los aposentos de las oscuras noches del alma.

A diferencia de Shakespeare, Cervantes hizo el planteamiento, no superado hasta ahora, sobre la imaginación y el poder de la realidad. Sin el Quijote nos sentiríamos mutilados en cuanto a testimonio de lo que en realidad es el hombre. Mientras para Shakespeare y Freud el hombre está hecho de sueños, para Cervantes está hecho de imaginación, y esta es la única capaz de hacer posible la realidad, locura para Sancho. El caballero de la imaginación, Don Quijote, al hacer retrato de Dulcinea, dice: "...Yo no podré afirmar si la dulce enemiga mía gusta, o no, de que el mundo sepa que yo la sirvo; sólo se decir, respondiendo a lo que con tanto comedimiento se me pide, que su nombre es Dulcinea, su patria, el Toboso, un lugar de la Mancha; su calidad, por lo menos, ha de ser de princesa, pues es reina y señora mía; su hermosura sobrehumana..."

Cervantes dijo sobre la imaginación y la realidad de lo cotidiano y de los sentimientos, todo lo que había que exponer. Afirmó incluso el decidir sobre el amor y el gusto: "...que no todas las hermosuras enamoran: que algunas alegran la vista y nos rinden la voluntad...". En este último pasaje es notorio el dominio de la imaginación que convive con el ser humano para poner en juego las voces de la realidad, sobre todo en lo que el amor atañe.

Siempre tenemos a mano a esta "loca de la casa", la imaginación. No despertarla es pereza y descuido humano. No permitamos que Don Quijote nos pregunte: "¿Sancho amigo, duermes? ¿Duermes amigo Sancho?

Pecado contra la creación es dejarle espacio al pesimismo, a la desidia o a la muerte lenta del raro animal que llevamos dentro. Pecado contra creación que es vida, el que ahora, en crisis, no hagamos cortes a las arterias de la imaginación para que corra su sangre e inunde la casa de brillo. La noche es evitable.

Esta Universidad la comenzamos con imaginación y riqueza de ideales. Los choques entre muchos procesos que las imaginaciones individuales y colectivas, hicieron de esta casa la más especial, la más humana, la más generosa y la más conflictiva. Pero "la loca de la casa" creció, y crecieron nuestros árboles y se duplicó el fruto. Hoy, el poder de la realidad nos exige a continuar con lo que pusimos como lema, reto y destino: la verdad. La verdad de la imaginación nos ha hecho libres. El poder de la realidad es este momento, en el que cada uno de nosotros imagina íntimamente cómo hacer el próximo edificio de esta patria universitaria.

Gracias, casa y hogar mío; gracias a mis compañeros que con sus triunfos, sus soledades y su amor, me hicieron entender que lo que imaginamos es posible de abrazos.

Reflexionemos. Este día es el momento de un tiempo en el que sin imaginación podríamos destruir muchos años de amor. Es la hora de la pasión. Que no nos borren los muertos tantos caminos hechos. También de la imaginación dijo Don Quijote: "...oh bella ingrata, amada enemiga mía!...".