Fragmento del discurso pronunciado
por el ministro de Cultura, Juventud y Deportes,
LIC. ALBERTO F. CAÑAS E.,
en la entrega de los Premios Nacionales de 1973.
OTRO LIBRO IMPORTANTE que
ha obtenido el Premio Aquileo J. Echeverría es La escultura en Costa
Rica. Su autor, Luis Ferrero, es un investigador incansable y un trabajador
de la cultura cuya dedicación raya en lo inverosímil. Muchas obras
útiles le debemos, y entre las más importantes figura ésta,
prima de una serie de monografías que la Editorial Costa Rica ha encargado
sobre distintas ramas de la actividad artística en Costa Rica. Esperamos
que las sucesivas intenten la misma calidad que ésta.
En: La República, domingo 5 de mayo de 1974, p. 15.
Ensayistas costarricenses
ES REALMENTE HALAGADORA
la acogida que ha tenido entre el gran público lector la edición
popular del libro Ensayistas costarricenses, de Luis Ferrero, la cual constituye
ya un éxito editorial que cumple una función inapreciable en la
historia de nuestra cultura.
Es un volumen manual de 436 páginas y portada atractiva, de texto fácilmente
legible, con fotos y síntesis biográficas y críticas de
Roberto Brenes Mesén, Joaquín García Monge, Omar Dengo,
Rómulo Tovar, Rafael Cardona, Mario Sancho, Moisés Vincenzi, León
Pacheco, Carlos Monge Alfaro, Rodrigo Facio, Abelardo Bonilla, Mario Alberto
Jiménez, Isaac Felipe Azofeifa, Guillermo Malavassi Vargas y José
L. Vega Carballo.
Su autor, Luis Ferrero, corazón-mente del ensayo costarricense como lo
llama la intelectual nicaragüense Helio María Robles, ha logrado
llenar un sensible vacío en la bibliografía nacional, con esta
valiosa obra que incluye ensayos relativos a la explicación de nuestra
realidad nacional, el pueblo, el hombre, la política el destino de nuestro
país. Por eso no es de extrañar que la cátedra de Castellano
de la Facultad de Ciencias y Letras, de nuestra Universidad, la haya declarado
libro de texto.
El libro se inicia con una explicación muy clara y precisa de lo que
es un ensayo. Después de leer este deslinde de conceptos literarios ya
no cabe duda y nadie puede confundir un ensayo con un artículo, una monografía
o un tratado
Luego continúa con un estudio prologal en el que se analiza el origen
y los temas fundamentales del ensayo costarricense. A juicio del autor, esta
es la modalidad literaria más característica y auténtica
adecuada a la mentalidad del costarricense.
Prosigue con una valiosa antología, cuyo propósito fundamental
es ofrecer a la juventud estudiosa los temas palpitantes del ensayo costarricense,
tratados sabiamente por los ensayistas antes nombrados, grandes hombre que deseaban
formar una hombre nuevo y una patria aaaaacivili9zadora que salva a personalidad
humana; una nueva patria en la cual se vive de acuerdo "con las imperecederas
normas de la justicia, la libertad, la belleza y la verdad", como exhorta
García Monge. Hombre que aportan grandes enseñanzas en pro de
la cultura y la educación del costarricense al exponer su americanidad
y costarriqueñidad.
Espigando en el ensayo costarricense -dice Luis Ferrero- y sistematizándolo,
se podría obtener un ideario estructurador. Daría los ideales
que han regido y rigen al costarricense en su perenne lucha cotidiana por plasmarse
como ser humano, integrado a una comunidad, a u país, a un continente
y a las corrientes universales.
El estudio de presentación es reposado y serio. Trata de analizar el
pensamiento filosófico de nuestros mejores pensadores para llegar a sintetizar
sus inquietudes y su importancia en el desenvolvimiento social e institucional
de nuestra Patria.
Cada lector curioso puede formar su selección de acuerdo con sus simpatías
y sus diferencias en los ensayos de este florilegio hay riqueza, hay variedad.
Son una cantera inexplorada en gran parte.
Ensayistas costarricenses es el libro que debe llegar a manos de todos los costarricenses
pues contribuye enormemente a que conozcamos y apreciemos a nuestros grandes
escritores.
EN: La Nación, 21 de mayo de 1972, p.16.