LUIS FERRERO-ACOSTA. Ensayistas costarricenses. Selección, prologó, notas y bibliografía por... San José, Costa Rica, Antonio Lehmann, Librería, Imprenta, 1971, 358 págs.
ARISTÓBULO PARDO V.
EN EL CANTO IZQUIERDO, abajo,
página ante-portada, con recato y con orgullo, una leyenda breve: "Edición
homenaje a la / cultura costarricense / LXXV aniversario / Librería Lehmann
/ (1896.1971)" Orgullo bien fundado. En tres cuartos de siglo, la Casa
Lehmann ha visto cómo toda Hispanoamérica acrecienta y afirma
su respeto por la madurez cultural y política de Costa Rica.
La composición del volumen es de Luis Ferrero-Acosta, de quien debo repetir
la cita con que Alfonso Reyes se hace en la Nota Editorial (pág. 8) "Afortunadamente
hay hombres como Luis Ferrero-Acosta..."a porque este hombre tiene respuesta
para la tarea que exige estudio serio. No se fía de la improvisación.
Labora sin tregua. Destila el producto para que no lleve lía. Así
se ha hecho intelectual de mucha fuerza. Y ahora, unida la decisión de
la Casa Lehmann a talento cultivado de Ferrero, nos dan en Ensayistas costarricenses
un libro de notable señorío: por el volumen en sí, como
objeto para regalar los sentidos, e igualmente por la calidad de los estudios
preliminares y de los ensayos elegidos para representar una modalidad de la
inteligencia costarricense.
Ferrero dedica el "Prólogo" (pág. 15-25) al examen del
ensayo literario. Es una circunstancia afortunada porque es la única
parte en que se le puede discutir de hombre a hombre, porque cuando se interna
en los dominios de lo auténticamente costarricense el lector que no es
ahí sólo le queda acatar la autoridad del compilador. Y no porque
el tono de Ferrero sea impositivo sino porque se trata de una materia en que
los datos están bien fundamentados y los juicios derivan del criterio
que ha regido la selección del volumen. Los datos de la información
se hallan en el "Panorama histórico del ensayo costarricense! (págs.
27-69), lo mismo que en las breves vitae que preceden las selecciones de cada
autor. El criterio rector ena el escogimiento de los autores y sus producciones
representativas se ha consignado en "Esta antología" (páginas
71-92): "cultura y educación". "americanidad", costarriqueñidad".
Tres ideas vertebrales de lo que Ferrero llama "la ideología que
ha aguijoneado al costarricense por forjar su vida y la de su nación"
(pág. 71) A renglón seguido Ferrero advierte "que la idea
del porvenir ha sido factor creador y unificador" en la brega de formar
una conciencia nacional.
La ordenación de los ensayos es cronológica: siglos 19 y 20. Quedan
comprendidos dieciocho ensayistas, que no es mucho si se repara en que tal vez
no ha habido escritor ni poeta costarricense que no haya contribuido al género
del ensayo. Siguiendo ese orden, resulta del mayor interés comprobar
la preocupación costarricense por la educación de la mujer ya
por el año 1843, expresado por J. M. Castro Madriz al iniciar la construcción
de un colegio de señoritas; o la idea de que al joven se le debe enseñar
"la forma y naturaleza del gobierno", como dice don Mauro Fernández,
1887, para que el nuevo ciudadano colabore en la mejora de las instituciones;
o la posición de don Pío J. Víquez, quien habiendo atacado
la incubación de ciertos vicios sociales en torno al mercado libre de
San José, atiene luego que atacar defendiéndose pues, según
él, no es embozando y velando los vicios sociales como se hace patriotismo
de veras, sino denunciándolos ante la opinión para que la sociedad
pueda advertirlos y procurarse las defensas del caso.
El perfil de Costa Rica, junto con el de América Central, se proyecta
hacia dimensiones americanas totales en los ensayos de Joaquín García
Monge y Roberto Brenes Mesén. Vienen luego unos ensayos que se agrupan
hacia los treinta y tantos. Son los de Mario Sancho, Moisés Vincenzi,
eón Pacheco. En éstos parece haberse perdido el Norte de la brújula.
Sus ensayos sintetizan el rechazo de la civilización norteamericana por
mecanicista, y de la hipercivilización francesa por el relajamiento en
los resortes de la moral social. Simultáneamente se buscan horizontes
y guías para tiempos nuevos: España..., Hispanoamérica...,
Centroamérica... se insinúan como vislumbres distantes, algo inciertas,
como un quizá. Es como si, de pronto, un sistema de valores se hubiera
desmoronado y se sintiera la necesidad angustiosa de configurarse otro nuevo.
¡Verdad como un templo! Pero puntualizo apenas ciertas venas temáticas.
Los ensayos en refe3renciason mucho más que eso.
Vienen a continuación dos ensayos de a década del 60: uno de Caros
Monge Alfaro y otro de Rodrigo Facio, ambos rectores de la Universidad de Costa
Rica. Allí se apunta el rumbo para el desconcierto. Facio señala
la universidad como la forja en que la sociedad costarricense puede y debe vaciar
los moldes para hacerse a su gusto los tiempos nuevos. Carlos Monge iza la bandera
de la sabiduría como valor imprescindible de la libertad. En el ensayo
de Facio se adivinan repercusiones de Sarmiento. En el de Monge se advierten
ecos de Andrés Bello.
Para cerrar el despliegue, Ferrero presenta cuatro ensayos sobre el carácter
costarricense: el de Abelardo Bonilla, Abel y Caín en el ser histórico
de la nación costarricense; de Mario Alberto Jiménez, Los ticos
y la máscara; de Luis Barahona, Tres notas sobre el carácter costarricense
- "el conformismo", "la tolerancia" y el "individualismo"-;
y de Isaac Felipe Azofeifa, La isla que somos. Los cuatro ensayistas espontanean
sin remilgos ciertas facetas controvertidas y controvertibles del hombres y
la nación costarricense.
De las ideas centrales indicadas por Ferrero, tal vez la más débilmente
representada por los ensayistas costarricenses es la Americanidad", flaqueza
que no es propiamente exclusiva de la inteligencia costarricense.
El "Repertorio bibliográfico del ensayo costarricense" cierta
este volumen que hace honor al pensamiento de Costa Rica, a Luis Ferrero y a
la Casa Lehmann.
Ohio State University, Estados Unidos de América
En: Thesavarvs. Boletín del Instituto Caro y Cuervo. Tomo XXVIII No 3.
Setiembre-Diciembre 1973.