COSTA RICA PRECOLOMBINA

Luis Ferrero. Costa Rica precolombina. Arqueología, Etnología, Tecnología, Arte. 446 p. más 28 ps. De láminas en colores. Biblioteca Patria No 6. Editorial Costa Rica, 1975.

Alfonso Chase

OTRO DE LOS LIBROS FUNDAMENTALES para cualquier lector culto, de la maravillosa serie que dirige el escritor Joaquín Gutiérrez, artífice de la idea de esta Biblioteca Patria.
La obra más serie de Luis Ferrero-Acosta, nacido en Orotina, uno de los autores más prolíficos de la literatura nacional, recopilador, investigador y animador de la cultura nacional, de formación autodidacta, pero conocedor de lo que habla, escribe, piensa.
Me aboco a la lectura de este libro para conocer mejor nuestro pasado histórico. Lo mejor de este libro es que Luis Ferrero nos rescata una serie de informaciones que antes sólo estaban en poder de especialistas y las pone frente al lector, en magnífica síntesis, para informarle sobre la prehistoria de Costa Rica o quizás mejor, esa historia que casi no conocemos los costarricenses y que apenas se menciona en nuestros libros de texto.
La primera parte, eso que él llama Punto de partida: Costa Rica, filtro biológico, me parece muy importante por la localización geográfica y cultural que hace Ferrero de nuestra patria, no como simple nacionalismo, sino más bien como punto de arranque para cualquier intento futuro de análisis sobre el papel de nuestra patria en el contexto de las naciones.
Adecuada la localización total de nuestra patria en el plano geográfico, pero sin perder por eso la perspectiva histórica, que está muy bien definida como método para diferenciarnos y acercarnos a otras culturas. Desde este punto de vista esta parte se me ocurre a más importante del libro, porque no es sitio definido donde ocurren todas las otras especulaciones o detalles que va precisando al través del libro. Muy importante la convergencia que establece sobre la agricultura: el cultivo de grano ya el cultivo de reproducción vegetativa, así como ese señalar las características de puente que significa nuestra patria en el mundo cultural y biológico del continente. Nada nuevo u original encontramos pero por primera vez se sintetiza la información, de manera clara y hasta científica, para darnos una idea más definida de Costa Rica como punto de confluencia cultural, sobre todo cuando establece la diferencia fundamental, entre los datos etnológicos con los arqueológicos, idea profunda que tendrá que ser tomada en cuesta por futuros investigadores de nuestro pasado precolombino.
También es muy acertado el haber dividido para el estudio de nuestras diferencias manifestaciones culturales, en dos sectores definidos de influencia; mesoamericana y sudamericana, lo que facilita, desde muchos puntos de vista, el estudio de la realidad nacional y le da pie para una serie de datos, que estimo muy afortunados sobre actividades de subsistencia, creencias, tipos de población, de habitación, etc. et. Indispensables para cualquier comprensión de nuestros antecedentes como pueblo y como cultura futura. Lo que luego Ferrero llama Tecnología es interesante pero creo que la manera de plantear el estudio no es la más adecuada, o al menos la más conveniente para cualquier lector profano. Los problemas de espacio y el tiempo que tanto preocupan al antropólogo siguen preocupando a Ferrero ya al lector posible, porque algunas de las afirmaciones esbozadas por Ferrero apenas pueden comprobarse de manera científica, como él mismo lo insinúa entre parra, a pesar de las descripciones que toma de Aguilar Piedra, para darnos una idea de esa posible tecnología.
Lo que Ferrero llama Estética y que ocupa casi 100 página de la obra es un inatento, confuso, por darnos ciertas características e ideas de os trabajos de los indios americanos, inscritos en el contexto de nuestra patria, con interesantes generalizaciones aplicadas al arte precolombino mesoamericano, a excepción de los jades que por su a procedencia son de clara procedencia olmeca, como el estudioso lo señala muy caramente en el aparte dedicado al jade. El estudio que hace de la cerámica me parece muy completo y las reproducciones que Luis Ferrero ha seleccionado me parecen una índole de la sensibilidad y claridad con que está hecho este estudio, que nos presenta un esclarecedor llamado para apreciar lo que él llama tipo costarricense, que puede ser un punto de partida para posteriores estudios de estética precolombina costarricense. Dentro de lo que Luis Ferrero llama Sector de Tradición Sudamericana el estudio que dedica a la piedra -como expresión del trabajo del hombre- es notable por la profundidad de las observaciones y el detalle que da a la luz como elemento importantísimo para exaltar los valores escultóricos. En el estudio sobre la metalurgia, trabajo del oro, el autor destaca la penetración de estilos foráneos y la idea de que el oro reemplaza al jade como material para ornamentos simbólicos, detalle no muy explicado por Ferrero, que sin embargo se presta a importantes investigaciones. No me parecen muy serias lo que él llama otras conclusiones, pág. 372, porque el problema del mestizaje artístico de Costa Rica queda sin resolver en el libro, con lo cual muchas de las afirmaciones de Luis Ferrero son sólo observaciones sobre trabajos de estilo y no aportaciones antropológicas o arqueológicas al pasado precolombino de Costa Rica.
La cuarta parte la titula: El arte precolombino y el costarricense actual me parece lo más representativa del trabajo de Ferrero-Acosta sobre todo e las afirmaciones de que Costa Rica presenta una prehistoria sin salida, como se puede aplicar a la historia actual, que muchos encontramos con una salida que estamos seguros que Ferrero-Acosta no comparte. Por sus afirmaciones finales nos parecen poco acertadas, sobre todo sus especulaciones sobre el arte y el correlato sicológico o el aparte: La Hispanoamericana, una cultura estética en donde pontifica sobre los deberes de los artistas nacionales, y sus posibles entronques con el arte precolombino, que como apéndice nos parece interesante el planteamiento, pero que nada tiene quehacer como conclusión de la obra.
El glosario, prueba su labor de investigador y es una guía muy importante para aclarar conceptos sobre arqueología costarricense. La bibliografía está completísima y servirá para ayudar a futuros investigadores y científicos en la búsqueda de nuevas fuente de información sobre la cultura precolombina costarricense. Un gran esfuerzo personal de Luis Ferrero por clarificar nuestra historia es este libro. Labor que desde hace años viene realizando sin ayuda oficial pero con notable empeño. Cualquier institución superior de cultura se sentiría muy honrada de contar con Ferrero como docente. Esto no es sólo una sugestión, debería ser un imperativo para estimular la labor de un auténtico y verdadero investigador.