La escultura en Costa Rica
El lunes de la semana que terminó ayer, la Editorial Costa Rica hizo entrega a sus autores de los últimos seis libros que ha editado. Entre ellos, a Luis Ferrero-Acosta, escritor y ensayista costarricense.
El libro del que es autor Ferrero se llama La escultura en Costa Rica. Es una obra completamente distinta a las que antes había concebido el autor. Luis incursionó en los campos del ensayo, de la historia, literatura, del folclore, y aun en el mismo arte, pero esta obra marca nuevos rumbos dentro de su producción: aquí se preocupa más por los problemas estéticos más que los biográficos.
Es libro es una edición masiva. Por primera vez la Editorial Costa Rica edita una obra en un tiraje de 10 000 ejemplares. Está profusamente ilustrada con la idea de que la fotografía complemente y aclare el texto.
La escultura en Costa Rica, de Luis Ferrero, en términos generales, no se refiere concretamente a los escultores como personas. Lo que más le interesó fue hacer un panorama de las tendencias fundamentales de la escultura costarricense y, para ello, escogió a los escultores más característicos de cada una de las tendencias.
"Lógicamente, -dice Luis- tuve que partir de la explicación de lo que es la escultura. Una vez aclarado el concepto entré a un panorama histórico del porqué en el siglo pasado (19), Costa Rica no tuvo artistas, debido a que el costarricense estaba forjando la nacionalidad y no tenía tiempo para sentarse a apreciar obras artísticas. Pero, también, de cómo los ricos cafetaleros que iba a Europa allá conocieron la pintura y la escultura y se preocuparon porque en Costa Rica se abriera una escuela de Bellas Artes. A partir de esta época ya se puede decir que hay esculturas en Costa Rica, no de Costa Rica.¿Cuál es la diferencia entre los precursores y los actuales?
"De los precursores podemos decir que se limitaron a esculpir según los cánones de la imaginería tradicional y salvo, Fadrique Gutiérrez que se preocupó por hacer un poco de obra profana, los antiguos se concretaron a lo artesanal. En cambio, los nuevos tienen una preocupación fundamental de crear obras de arte que causen en el espectador un placer estético. Esto hace por otro lado, que los escultores sean diferentes entre sí".
En: La Nación, domingo28 de octubre de 1973.