HOMENAJE A LUIS FERRERO

Palabras pronunciadas por el
poeta HABIB SUCCAR GUZMÁN,
en el Homenaje de la Municipalidad de Orotina, a los orotinenses que han contribuido al desarrollo del cantón y del país.

Señores
Comisión Organizadora de los Festejos
del 75 aniversario del Cantón de Orotina.
Señores y señoras:

Sean éstas muy breves palabras para agradecer a los organizadores de éste hermoso evento, la gentileza que han tenido de invitarme a recibir una distinción que en realidad no creo merecer, pero que agradezco profundamente. Es por ello que voy a ocupar unos minutos de su tiempo para referirme a una persona, nacida en Orotina, cuya vida ya obra han trascendido hasta lo más profundo del alma costarricense y universal y a quien yo quiero, de manera muy especial, dedicarle unas sencillas palabreas de gratitud y admiración, porque ante personas como él, no basta sentirse orgulloso de ser orotinenses, sino que, también, nos da un sano orgullo sentirnos costarricenses.
Quiero referirme al Maestro Luis Ferrero-Acosta, escritor, investigador, amante del arte, de la cultura, de su país, de su pueblo natal. Quiero destacar hoy, que Orotina ha dado a Costa Rica un ilustrísimo intelectual, siempre fecundo en su vida agitada por las múltiples investigaciones históricas, bibliográficas, pedagógicas, arqueológicas y tantas otras más para las cuales Luis Ferrero siempre ha tenido el tiempo, el tesón, la voluntad y el sacrificio para llevarlas adelante, para ponerlas a disposiciones de nuestros estudiantes, de nuestros amantes de la cultura, para todos los que en fin, se interesan por saber quiénes somos los costarricenses y hacia dónde vamos. A esos nobles costarricenses, Luis Ferrero les ha dado un sinnúmero de obras para deleitarse en nuestra tradición histórico-cultural, para encontrarnos en las vetas más profundas de nuestra nacionalidad y ser cada día más conscientes y plenos de nuestra nacionalidad y ser cada día más conscientes y plenos de nuestra existencia como ciudadanos de una nación libre y co importantísimos valores culturales como los que Luis Ferrero ha rescatado y difundido a través de toda su vida de incansable creador y generador de cultura.
Quiero rendir homenaje sencillo pero de lo profundo de mi corazón, al Maestro Luis Ferrero, quien a guiado durante años y años, a muchas generaciones de costarricenses que acudieron a su plática erudita, a sus opiniones mesuradas, a sus sabios consejos y orientaciones que hoy le agradecen quienes fueron sus alumnos.
No por casualidad, la Licda. Matilde Marín de Soto, propuso recientemente en el plenario de la Asamblea Legislativa, que se le concediera el altísimo honor de declararlo Benemérito de la Cultura Costarricense, proposición a la cual se le sumaron cientos y cientos de firmas de destacados costarricenses que admiran, respetan y valoran en gran medida la vida y la obra de Lis Ferrero.
Creo que, como dice el refrán popular "nadie es profeta en su tierra", y Luis Ferrero no ha sido la excepción. A pesar de que, a la corta edad de veinte años ya Luis Ferrero publicaba sus artículos y ensayos en la prensa internacional y sus dotes y trabajos eran reconocidos y elogiados en muy diversas latitudes de nuestro continente y el mundo, en nuestro país, las instituciones oficiales, supuestamente encargadas de fomentar y estimular el trabajo del intelectual ya el artista que hay en Luis Ferrero, se dieron a la odiosa tarea de entorpecerle su valiosa labor y negarle el reconocimiento material -siempre insuficiente- por su inmensa labor cultural.
Sin embargo, hoy, cuando Orotina cumple setenta y cinco años de existencia, Luis Ferrero debe sentirse profeta en ésta tierra caliente, de lluvia generosa y gente abierta y amable, porque desde su Árbol de recuerdos de Orotina, hasta su monumental libro Costa Rica precolombina, nos hacen decir, que de nada servirían los asfaltados de las calles, ni el gran flujo comercial de tiendas y pulperías, ni el alumbrado público ni todas las obras de desarrollo material qu3e pueden llevar adelante los orotinenses, sino se hubiera dado también, una gran obra espiritual como la que Luis Ferrero ha ido creando a través de su fructífera existencia. Gracias a Luis Ferrero por haber estado a la altura de los más ilustres costarricenses. Gracia a la Comisión Organizadora de éste justo homenaje y gracias a todos los queridos orotinenses que nos han permitido, rendir un mínimo tributo de honor a quien honor merece.