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El fuego y la siesta

ISBN 9977-23-792-1

Precio sugerido: ˘ 1.700, 1era. ed., 111págs.

PEDIDOS Tel. (506) 253-5354 ext. 122

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Una muestra de la poesía del libro y de la poesía inédita de la autora:

Las palabras

Las palabras no son de este mundo
sino cuando caen a tierra
semejantes a frutos o demonios.
Vivir ha sido convocarlas.
Tengo una sola almohada,
un solo resplandor,
pero cuido mi vaso,
mi risa;
en la espesura de las hierbas inclino mi cabeza.

Y también he llorado,
pequeña,
mal agarrada a la vida.

Mirad:

la belleza de un oficio me ha encorvado.

Porque me inclino

Porque espero
porque parece que nadie viene
por el silencio
y las cosas que son ajenas
por lo repentino y los pájaros
por las puertas
que únicamente al mediodía
en el calor cuando parecen abrirse
crujen y atrapan algunos ruidos
por el fuego
que sombrea su cola
pido perdón

pido perdón porque me inclino
porque espero
casi soplo
casi vida
casi mi cuerpo
abriendo tu cuerpo.

Jornada

Aquí quedó oscilando mi última furia.
Engullo cada mancha de la pared
cada clavo.

Y me siento dueña de mi voz descolgándose,
palpo sus aristas y me quedo quieta,
absorbo su semilla y ya no se esparce.

Me tiendo sin una piedra o talismán.
Recorro el cuarto con los ojos abiertos:
no hay visiones,
solo la noche que cae después del trabajo.

Jardín antiguo

En tardes calurosas
oigo nuestras voces:
rondas inquieto como yo,
sin encontrar el agua acampada en las rocas.

Pero hay algo más,
un viejo sol,
ojos límpidos en la noche.

Aquí debió empezar la vida.
El fuego aclara y permanecen
las cosas que fueron el mundo.
Nunca me he ido
Ni me iré. Soy
el guardián y la puerta.

Yo nunca hablé (inédito)

Yo nunca hablé de la esperanza,
pero ella sobrevive.

Creí que se nacía con ella simplemente.
La vi en la ventana de los otros,
siempre tan diferente a la mía.

Yo nunca hablé de la esperanza,
pero ahora está aquí,

vive mi vida a pesar de todo.

A un poeta (inédito)

Ni lo piense hombre
usted no logra quebrar mi silla
porque ella no vive de su aire
porque yo no caigo con su baba
ni lo piense
veáse usted donde guste
camine sobre cadáveres
los muertos tienen esa habilidad
yo no me mido frente a los espejos
ni quiero conducir rebaños
elijo la palabra que nace
me encuentro en lo diverso
y hasta logro perderme
ya sé jugar a las escondidas
el solitario
no cuente conmigo para el baile
arme su carpa
dispare su circo
ni lo piense
siga en su pirueta
pero respete mi hombro
cansado de su llanto.

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