Carlos Luis Sáenz, el gran maestro, poeta y cuentista que ha sabido hacer de su vida amable fiico de creador para el deleite de niños y grandes y magnificación de hondos valores humanos y estéticos de nuestra patria. Premio Aquileo Echeverría de Cuento y Premio Nacional de Cultura Magón, realiza con Yorusti una encantadora excursión legendaria, rica de sugestiones y entrañable en sus esencias, por lo que pudo ser nuestro mítico mundo precolombino, y de tal modo busca y pone raíces de auténtico linaje al ser nacional que llevamos dentro, tomándonos de la mano por entre un trozo del pasado que, si no consta en anales escritos, vibra en el transfondo inmerso del mestizaje cultural con el que nos forjaron los siglos.
Es 'Yorusti' una historia de rica y poética imaginería trabajada con elementos tan genuinos de mito y tradición, de naturaleza y lenguaje, que se vuelve por arte como de magia el complemento de lo que nos susurra el arqueólogo o el etnólogo con sus indagaciones de piedra, arcilia, engobes y hueso; y Carlos Luis Sáenz lo logra con esa libertad del narrador que, misteriosamente, arranca de la aparente oscuridad pasada una constelación presente de seres vivos y chispeantes luces.
Para los niños, maravilloso cuento que los embriagará de ensoñantes momentos y cálidas emociones, y así los ayudará a vincularse con sus raíces indígenas, de pelo negro y tieso y piel tostada. Para el adulto, penetrante relato con el que le crecerá su propia imagen y, al par que sereno goce estético, le deparará mejor conocimiento de lo que fuímos y pudimos ser los tatarabuelos que fuimos y aún nos andamos mandando recado vital desde la sangre.
Este recado, sin duda, debe de haber sido el que movió la artista mano de Juan Manuel Sanchez para dibujar de trazo maestro las ilustraciones que acompañan a Yorusti.